La profesión registró un fuerte aumento en Estados Unidos, impulsada por el crecimiento del turismo, la complejidad de los viajes y una renovada valoración del asesoramiento personalizado. Un informe de Luxury Travel Advisor revela que ya hay 310.000 agentes en actividad.
El agente de viajes está viviendo un nuevo momento de expansión en Estados Unidos. Después de años en los que las plataformas digitales y las reservas directas parecían amenazar el futuro de la profesión, los datos más recientes muestran un escenario diferente: la actividad no solo se mantiene, sino que registra uno de sus mayores crecimientos y vuelve a atraer a profesionales provenientes de otros sectores.
De acuerdo con el informe “State of the Advisor: Booming, Burned Out, and Bullish”, publicado por Luxury Travel Advisor tras su encuesta anual sobre el estado de la profesión, en 2025 había 310.000 agentes de viajes trabajando en Estados Unidos, frente a los 190.000 registrados un año antes. El crecimiento también se refleja en LinkedIn: los perfiles que se identifican como travel advisors aumentaron 50% en tres años, un desempeño que llevó a Bloomberg a ubicar la profesión como la quinta de mayor crecimiento del país.
El dato se produce en simultáneo con una transformación en la manera en que los viajeros organizan sus vacaciones. La proliferación de plataformas y herramientas digitales no eliminó la necesidad de asesoramiento; en determinados segmentos, particularmente en los viajes de lujo y los itinerarios complejos, parece haber reforzado el valor de contar con un profesional capaz de diseñar, coordinar y modificar un viaje.
La propia industria también muestra un fuerte movimiento de nuevos participantes. Según el informe, en Fora, una agencia anfitriona que reúne a unos 15.000 asesores, el 97% de sus integrantes son nuevos en el sector turístico.
Una profesión que atrae nuevos perfiles
El fenómeno convive, sin embargo, con una característica particular: buena parte de quienes ya tienen una posición consolidada en el negocio cuenta con una extensa trayectoria. El 47% de los profesionales encuestados por Luxury Travel Advisor lleva más de 20 años en la actividad y el 56% tiene más de 60 años.
Esta combinación entre nuevos ingresos y profesionales experimentados plantea también un desafío de renovación generacional para las agencias y redes de distribución turística.
El desempeño económico ayuda a explicar el interés. Cerca del 42% de los asesores consultados vende entre US$1 millón y US$5 millones anuales, mientras otro 5% supera los US$5 millones. Además, tres de cada cuatro esperan cerrar 2026 con ventas superiores a las del año anterior y el 77% prevé un crecimiento del segmento de lujo durante los próximos 12 meses.
El crucero aparece como la categoría que más está creciendo dentro de los negocios de los asesores, seguida por los viajes familiares, los destinos exóticos y emergentes, el turismo de aventura y las villas de lujo.
Más demanda, pero también más presión
El crecimiento tiene su contracara. Más de un tercio de los agentes encuestados trabaja más de 50 horas semanales y uno de cada cuatro reconoció haber considerado seriamente abandonar la profesión durante el último año. Las interrupciones de viajes, la expectativa de disponibilidad permanente de los clientes y los problemas con proveedores figuran entre las principales fuentes de estrés.
Al mismo tiempo, el asesor está recuperando terreno frente a los programas tradicionales de fidelización. Casi tres cuartas partes de los encuestados señalaron que sus clientes manifiestan frustración por la pérdida de valor de puntos y beneficios de programas de hoteles y aerolíneas. Un 43% ya incorporó clientes que anteriormente reservaban directamente.
La tecnología tampoco parece estar desplazando al profesional. El 79% de los asesores ya utiliza inteligencia artificial en su negocio, mientras que el 57% considera que esta tecnología puede hacer más valioso el trabajo de un buen asesor, en lugar de reemplazarlo.



