La OACI analiza la implementación internacional de credenciales digitales de viaje, sistemas biométricos y mecanismos seguros de intercambio de datos. La tecnología ya está disponible o próxima a alcanzar la madurez, pero persisten desafíos de interoperabilidad, costos, gobernanza y seguridad.
La industria aérea avanza hacia un modelo de viaje en el que los pasajeros podrían reducir progresivamente el uso de documentos físicos y atravesar distintas etapas del aeropuerto mediante identidad digital y verificación biométrica. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) considera que las tecnologías necesarias ya están disponibles o se encuentran próximas a alcanzar un nivel de madurez suficiente para una implementación más amplia.
El tema fue uno de los ejes analizados durante el Simposio TRIP de la OACI, realizado en Montreal, donde representantes de distintos países y de la industria abordaron cómo implementar sistemas de identidad digital, biometría e intercambio seguro de información sin comprometer la privacidad ni la autoridad de los Estados sobre las decisiones de control fronterizo.
La visión de la OACI contempla que los viajeros puedan utilizar credenciales digitales de viaje (DTC, por sus siglas en inglés) junto con sistemas de verificación biométrica durante diferentes momentos del recorrido. De esta manera, se busca reducir la necesidad de presentar reiteradamente pasaportes y otros documentos físicos, manteniendo al mismo tiempo mecanismos seguros para verificar la identidad.
Uno de los principales obstáculos para que esta transformación pueda desarrollarse a escala internacional es la interoperabilidad. Aerolíneas, aeropuertos, organismos fronterizos, ministerios y proveedores tecnológicos pueden trabajar con diferentes sistemas, estándares y ritmos de implementación.
Por ello, la coordinación entre los distintos actores será fundamental para evitar que las soluciones digitales funcionen únicamente dentro de determinados países o aeropuertos. La OACI plantea que la interoperabilidad debería incorporarse desde el comienzo en los nuevos sistemas, de modo que puedan utilizarse posteriormente en viajes internacionales.
El marco internacional ya cuenta con algunos de los elementos necesarios. Entre ellos se encuentran los estándares del Anexo 9 de la OACI, las especificaciones Doc 9303 y el Public Key Directory (PKD), que conforman parte de la infraestructura destinada a permitir una verificación segura e interoperable de los documentos de viaje.
La incorporación de tecnología también plantea nuevos riesgos. Entre las preocupaciones analizadas figuran el uso de inteligencia artificial para generar documentos falsificados o suplantaciones de identidad, además de los posibles efectos futuros de la computación cuántica sobre los sistemas criptográficos utilizados actualmente.
En particular, especialistas mencionaron el concepto de “harvest now, decrypt later”: la posibilidad de recopilar información cifrada en el presente para intentar descifrarla en el futuro mediante tecnologías más avanzadas. Esta situación impulsa el debate sobre la adopción de sistemas de criptografía poscuántica, aunque sus estándares todavía se encuentran en evolución.
El costo constituye otro factor decisivo. La OACI y los participantes del encuentro plantearon que los sistemas no deberían generar una carga económica que limite su adopción, especialmente en Estados pequeños o remotos.
Una de las alternativas analizadas es avanzar mediante una modernización gradual: comenzar con la digitalización de los controles previos al viaje, incorporar posteriormente credenciales digitales seguras y avanzar hacia la vinculación de esas identidades con sistemas biométricos y corredores de pasajeros sin contacto.
El objetivo es que la experiencia aeroportuaria pueda ser progresivamente más fluida sin dejar de lado la seguridad, la privacidad y el control estatal. Pero para lograrlo, habrá que convertir tecnologías que ya muestran resultados en proyectos piloto en sistemas compatibles entre países, capaces de acompañar el crecimiento previsto de la demanda aérea durante las próximas décadas.



