El Caribe enfrenta una ola de sargazo

Destinos como Quintana Roo y República Dominicana enfrentan un avance descontrolado de la macroalga en sus costas. Playas turísticas con acumulaciones  en continuo, mal olor, tareas de limpieza permanentes y preocupación del sector privado marcan el inicio de la temporada alta de verano.

La llegada masiva de sargazo volvió a encender las alarmas en el Caribe. El actual escenario combina impacto ambiental, afectación turística y un creciente esfuerzo operativo para contener el avance de la macroalga antes de que alcance las playas. El fenómeno es recurrente en la región desde hace más de una década, pero muestra este año una intensidad especialmente alta y ya afecta a destinos clave del Caribe mexicano y de República Dominicana, dos de los litorales preferidos por los viajeros latinos y del resto del mundo.

En Quintana Roo, uno de los principales polos turísticos de México, la situación fue calificada como crítica en buena parte del litoral. De las 140 playas monitoreadas, 65 fueron ubicadas actualmente en semáforo rojo por la elevada acumulación de sargazo. La presencia del alga impacta en zonas de alta exposición turística como Cancún, Playa del Carmen, Tulum y Mahahual, donde las tareas de limpieza, recolección y contención se volvieron constantes y ponen las actuales capacidades al límite.

Según los reportes del Centro de Monitoreo de Sargazo, cerca de la mitad de los litorales supervisados presentan altas concentraciones en las primeras cinco millas náuticas. Esto significa que una parte importante de la biomasa todavía se encuentra en el mar, pero con riesgo de arribar a la costa según la dirección de las corrientes y los vientos. La dinámica del fenómeno obliga a realizar seguimientos diarios, porque una playa puede cambiar de condiciones en pocas horas.

Ante este escenario, la Secretaría de Marina de México reforzó su operativo en Quintana Roo con 150 efectivos adicionales y la incorporación de un nuevo buque especializado en la recolección de sargazo en alta mar. La embarcación tiene capacidad para recoger hasta 600 toneladas diarias, con el objetivo de interceptar la macroalga antes de que llegue a la arena y reducir así sus efectos sobre el ambiente, la imagen de los destinos y la actividad turística.

El sector privado también incrementó sus medidas. En la Riviera Maya, los hoteles sostienen desde hace años una estrategia de contención que incluye cuadrillas de limpieza, maquinaria, barreras marinas y monitoreo de playas. La Asociación de Hoteles de la Riviera Maya estima que los establecimientos destinan alrededor de 150 millones de dólares al año para enfrentar el problema, una cifra que refleja la magnitud económica de un fenómeno que dejó de ser una contingencia ocasional para convertirse en un desafío estructural.

En República Dominicana, playas turísticas como Boca Chica y Guayacanes registraron en los últimos días una llegada masiva de sargazo que modificó el aspecto habitual del litoral. La acumulación en la orilla formó montones de algas de color café y dorado, generó olor por la descomposición y redujo la presencia de bañistas en zonas donde comercios, prestadores de servicios y pequeños operadores dependen directamente de la afluencia de visitantes.

En esos balnearios, el impacto se siente especialmente entre vendedores de alimentos, alquileres de equipos, restaurantes de playa y trabajadores vinculados a actividades recreativas. La presencia del sargazo no solo altera el paisaje de aguas turquesas, sino que también desalienta el baño, afecta la navegación en sectores donde rodea embarcaciones y obliga a reforzar la limpieza manual o con maquinaria en horarios tempranos para intentar recuperar las condiciones de uso turístico.

Los especialistas advierten que la temporada 2026 podría estar entre las más intensas de los últimos años. La Universidad del Sur de Florida, que monitorea el fenómeno mediante observaciones satelitales, señaló que durante mayo el volumen de sargazo continuó aumentando en la mayoría de las regiones y que en junio podrían incrementarse los eventos de llegada a playas del Caribe y del sudeste de Florida. La previsión ubica a 2026 como otro año mayor para el fenómeno, con posibilidad de alcanzar niveles récord.

Para los viajeros, la principal recomendación es consultar reportes diarios antes de elegir playa o excursión. El sargazo no afecta de manera uniforme a todos los destinos ni a todas las playas de una misma zona: depende de corrientes, vientos, orientación de la costa y capacidad local de limpieza. 

En días de alta acumulación, las alternativas más frecuentes en el Caribe mexicano incluyen cenotes, parques ecoturísticos, clubes de playa con barreras de contención o zonas menos expuestas. En República Dominicana, las autoridades y prestadores mantienen tareas de limpieza, aunque en algunos sectores la llegada constante supera la capacidad de respuesta diaria.

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