El programa de despacho aduanero acelerado permanece detenido, mientras los carriles PreCheck operan con restricciones. La paralización del DHS cumple 10 días y genera incertidumbre en aeropuertos y críticas de la industria aérea.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) mantiene suspendido el programa de ingreso acelerado U.S. Customs and Border Protection Global Entry, mientras evalúa la operación de los carriles Transportation Security Administration PreCheck “caso por caso” debido al cierre parcial del organismo, que ya cumple 10 días.
Aunque inicialmente se anunció la suspensión total de ambos programas, el DHS revirtió la medida respecto a PreCheck y confirmó que los carriles seguirán operativos. Sin embargo, advirtió que su funcionamiento dependerá de las “limitaciones de personal” en cada aeropuerto, lo que podría implicar cierres intermitentes.
En contraste, Global Entry —que permite un proceso aduanero más ágil para viajeros previamente aprobados— continúa detenido. Los oficiales que normalmente atienden a estos pasajeros fueron reasignados a procesar a todos los viajeros en carriles regulares, por lo que los miembros del programa deben utilizar las filas estándar.
Se estima que alrededor de 20 millones de personas están inscritas en PreCheck y cerca de 13 millones en Global Entry. Ambos esquemas forman parte de los llamados “Programas de Viajero Confiable”, diseñados para fortalecer la seguridad y agilizar el flujo en aeropuertos.
La suspensión se produce en medio de un impasse presupuestario entre demócratas y republicanos por el financiamiento del DHS, particularmente en torno a las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El cierre comenzó el 14 de febrero, cuando no se alcanzó un acuerdo legislativo.
La U.S. Travel Association pidió restablecer Global Entry y advirtió que los programas se financian con tarifas pagadas por los propios usuarios, por lo que no habría justificación para su suspensión.
En tanto, la asociación Airlines for America alertó sobre posibles demoras en los controles de seguridad y afectaciones a pasajeros en un contexto de tráfico aéreo récord. Su director ejecutivo señaló que los oficiales de seguridad trabajan sin salario durante el cierre, lo que podría impactar la dotación de personal y los tiempos de espera.
La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) emplea cerca de 50.000 agentes en más de 430 aeropuertos comerciales del país, mientras que los oficiales de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) también continúan operando sin remuneración hasta que se resuelva la crisis presupuestaria.


