La reapertura progresiva del espacio aéreo y la reconstrucción de las redes de Emirates y otras compañías del Golfo comienzan a trasladarse a la hotelería de Dubái.
Dubái empieza a observar señales más claras de recuperación turística después de uno de los períodos más complejos que haya enfrentado su industria de viajes en los últimos años. El aumento de las reservas hoteleras acompaña el restablecimiento de los vuelos de larga distancia de las grandes compañías del Golfo, una relación particularmente estrecha en un destino cuya expansión turística depende en gran medida de su condición de hub aéreo internacional.
Según reportes de prensa, las reservas de hoteles vienen mostrando una evolución favorable a medida que las aerolíneas recuperan conexiones internacionales y los viajeros vuelven a incorporar al emirato tanto como destino final como escala en itinerarios entre Europa, Asia, África, Oceanía y América.
La señal coincide con otros indicadores recientes: Accor informó a fines de julio que Dubái había vuelto al crecimiento interanual en RevPAR durante ese mes, después del fuerte deterioro registrado durante el segundo trimestre.
El cambio de tendencia es significativo porque la crisis había golpeado simultáneamente a las dos piezas fundamentales del modelo turístico de Dubái: aviación y hotelería.
Dubái había cerrado 2025 con cifras históricas. El emirato recibió 19,59 millones de visitantes internacionales con pernocte, 5% más que en 2024. La ocupación hotelera media alcanzó 80,7%, mientras que se vendieron 44,85 millones de noches de habitación. La ciudad disponía entonces de más de 154.000 habitaciones distribuidas entre 827 establecimientos.
Ese escenario cambió bruscamente a comienzos de 2026, cuando las tensiones y cierres de espacio aéreo en Medio Oriente redujeron de manera drástica los vuelos que utilizaban los grandes hubs del Golfo.
Un análisis de McKinsey calculó que el número de pasajeros internacionales que conectaban a través de hubs de Medio Oriente disminuyó en aproximadamente 5,1 millones entre marzo y abril de 2026 respecto del mismo período del año anterior, una caída cercana al 53%. El impacto se propagó rápidamente hacia hoteles, excursiones, restaurantes, retail y turismo de reuniones.
La recuperación comenzó a adquirir otra escala con el restablecimiento de las operaciones aéreas.
En mayo, Emirates anunció que había recuperado 96% de los destinos de su red mundial, con vuelos hacia 137 ciudades de 72 países y más de 1.300 frecuencias semanales. Aunque la capacidad todavía representaba alrededor del 75% de la existente antes de las interrupciones, la restitución de las rutas permitió nuevamente alimentar el enorme sistema de conexiones de Dubái.
La importancia de este proceso excede a Emirates. Qatar Airways, Etihad, flydubai y otras compañías regionales también fueron reconstruyendo sus redes, devolviendo al Golfo una parte de su papel tradicional como puente entre continentes.
Sin embargo, regreso de las reservas no significa que Dubái haya recuperado totalmente el escenario previo a la crisis.
La incertidumbre geopolítica continúa influyendo en las decisiones de viaje y algunas compañías internacionales han mantenido o prolongado suspensiones de determinados servicios.
Además, los cambios de comportamiento pueden perdurar más que las propias interrupciones. El sector hotelero viene observando ventanas de reserva más cortas, mayor sensibilidad frente a las condiciones de cancelación y una recuperación desigual entre viajeros regionales y turistas internacionales de larga distancia.



