El archipiélago, que avanza también con experiencias culturales para destacarse en el contexto del Caribe, podría convertirse en un modelo para otros mercados de la región que buscan dinamizar el turismo y atraer inversión internacional.
Bahamas avanza en una ambiciosa agenda de expansión en la industria de cruceros, con proyectos de gran escala que buscan aumentar su capacidad, diversificar la oferta turística y consolidar su posición como uno de los principales hubs del Caribe. En un contexto de recuperación y crecimiento sostenido del turismo pospandemia, el país no solo apunta a incrementar la llegada de visitantes, sino también a generar mayor impacto económico en destino.
Entre las iniciativas más relevantes destaca la transformación del puerto de Freeport, en Grand Bahama, liderada por MSC Cruises, con una inversión estimada de 450 millones de dólares. El proyecto contempla la construcción de un complejo de muelles, un club de playa y la modernización de áreas comerciales, con el objetivo de recibir buques de mayor tamaño y aumentar significativamente el flujo de pasajeros.
A esto se suma la reconversión del Grand Lucayan Resort, un desarrollo que supera los 800 millones de dólares y que busca transformar gran parte del complejo en un destino diseñado para cruceristas, incorporando parque acuático, hotelería, casino y espacios de entretenimiento.
Estas inversiones se enmarcan en una tendencia global: la creación de destinos híbridos, donde el pasajero encuentra en tierra experiencias similares a las del barco, pero con identidad local. En este modelo, las grandes navieras no solo transportan turistas, sino que también participan activamente en el desarrollo de infraestructura y experiencias en destino.
Bahamas avanzó asimismo en otros proyectos clave, como la ampliación del puerto de Nassau —que elevó su capacidad a más de 30.000 pasajeros diarios— y la apertura de destinos privados como Lookout Cay (Disney) y Celebration Key (Carnival), reforzando su posicionamiento como uno de los epicentros del turismo de cruceros en el mundo.
Otro eje estratégico es la diversificación territorial. En esa línea, el desarrollo de un nuevo puerto en Mayaguana, una isla poco explotada turísticamente, apunta a posicionar el ecoturismo como complemento a la oferta tradicional, ampliando el abanico de experiencias disponibles.
El modelo bahameño ofrece integración público-privada en proyectos de gran escala; desarrollo de infraestructura especializada para cruceros; creación de experiencias en destino que incentiven el gasto turístico y diversificación de la oferta más allá de los puntos tradicionales.
Pese al crecimiento, el principal desafío sigue siendo lograr que más pasajeros bajen de los barcos y consuman en destino, ya que una parte importante de los visitantes no desembarca, especialmente aquellos que ya visitaron varias veces el archipiélago.
Por eso mismo, la estrategia actual se centra en renovar constantemente la oferta, incorporar nuevos productos turísticos y fortalecer el vínculo con las comunidades locales, de manera de generar beneficios económicos más amplios.


