El histórico salón volvió a recibir público después de permanecer clausurado desde el asalto registrado en octubre de 2025. Las piezas preciosas fueron retiradas y la visita se concentra ahora en la arquitectura, las pinturas, las esculturas y los tapices del recinto.
El Museo del Louvre reabrió al público la Galería de Apolo, uno de sus espacios históricos más reconocidos, después de nueve meses de cierre a raíz del robo ocurrido el 19 de octubre de 2025.
La reapertura se concretó el miércoles 22 de julio de 2026 en la sala 705, ubicada en el primer piso del ala Denon. El recinto vuelve a formar parte del recorrido del museo como un espacio de circulación y contemplación que conecta la rotonda de Apolo con el Salón Cuadrado y permite continuar hacia la Gran Galería.
El cambio más importante para los visitantes es que la sala ya no exhibe las colecciones y objetos preciosos que albergaba antes del asalto. El Louvre decidió retirar las vitrinas y devolver protagonismo a los decorados murales, las esculturas, las pinturas y los tapices, recuperando la función original del lugar como galería ceremonial.
Las joyas de la Corona francesa permanecerán fuera de exhibición hasta que el museo disponga de un espacio especialmente acondicionado para ellas. Otros objetos preciosos que se encontraban en la galería serán presentados posteriormente en las alas Richelieu y Sully.
La Galería de Apolo fue concebida originalmente como un espacio de recepción para Luis XIV. Tiene 61,34 metros de longitud, 15 metros de altura y una superficie aproximada de 600 metros cuadrados. Su ornamentación se desarrolló durante más de dos siglos y reúne trabajos de artistas como Charles Le Brun, François Girardon, Jean-Jacques Lagrenée y Eugène Delacroix.
Su origen se remonta al incendio que destruyó la antigua Pequeña Galería el 6 de febrero de 1661. Luis XIV encargó la reconstrucción al arquitecto Louis Le Vau, mientras Le Brun diseñó un programa decorativo inspirado en Apolo, dios del Sol y de las artes, como representación del poder del monarca.
Tras el robo, el Louvre instaló una reja de protección frente a la ventana utilizada para ingresar, incorporó cámaras adicionales en las fachadas y reforzó la vigilancia en las zonas consideradas más sensibles. El museo también prevé iniciar durante el segundo semestre de 2026 las obras de un nuevo centro de seguridad.
La corona de la emperatriz Eugenia, abandonada por los autores durante su huida, se encuentra en restauración, en tanto sigue abierta la investigación por las demás joyas.



