Estados Unidos quiere ser el primer destino del mundo en 2030

Washington se fijó como objetivo superar los 100 millones de visitantes internacionales anuales en 2030 y convertirse en el país más visitado del mundo.

Estados Unidos quiere volver a la cima del turismo mundial. Hace pocos días, Donald Trump recibió en la Casa Blanca a los principales referentes de la industria turística estadounidense y del encuentro surgió una meta concreta: llegar a 100 millones de visitantes internacionales por año en 2030 y disputar a Francia el título de país más visitado del planeta.

La iniciativa fue planteada por U.S. Travel Association, junto con ejecutivos de aerolíneas, cadenas hoteleras y grandes compañías del sector. Su presidente y CEO, Geoff Freeman, estimó que alcanzar los 100 millones podría generar unos US$81.000 millones adicionales de gasto y más de 400.000 empleos.

La ambición es considerable. Estados Unidos recibió 68,3 millones de viajeros internacionales en 2025 y la propia National Travel and Tourism Office proyecta, bajo su escenario actual, 85,2 millones para 2030. Es decir, para alcanzar la meta propuesta por la industria tendría que crecer bastante más rápido de lo que hoy anticipa el gobierno estadounidense.

Sin embargo, la ofensiva llega en un momento en que el liderazgo francés parece menos inexpugnable que hace una década.

Francia sigue primera, pero la distancia se reduce

Francia cerró 2025 con 102 millones de visitantes internacionales, manteniendo el primer puesto mundial. Además, los ingresos generados por el turismo extranjero llegaron a un récord de 77.500 millones de euros, un 9% más que en 2024. El gobierno francés apunta ahora a alcanzar los 100.000 millones de euros de ingresos internacionales para 2030.

El ministro de Turismo, Serge Papin, se mostró confiado respecto de la continuidad de ese liderazgo y Christian Mantei, presidente de Atout France, anticipó que los ingresos turísticos internacionales podrían crecer alrededor de 10% durante 2026.

Pero el primer desafío ni siquiera llega desde Estados Unidos: está mucho más cerca. España recibió 96,8 millones de turistas internacionales en 2025, apenas cinco millones menos que Francia, pero generó un gasto turístico internacional de 134.712 millones de euros, muy superior a los ingresos contabilizados por Francia.

Un estudio elaborado por Deloitte y Google proyecta incluso que España podría convertirse en el país más visitado del mundo en 2040, con unos 110 millones de turistas, seguido por Francia con 105 millones y Estados Unidos con 100 millones. Se trata de una proyección de largo plazo, pero la evolución reciente de España hace que ese escenario ya no parezca remoto.

Uno de los desafíos franceses está asociado a la percepción de seguridad. No existen bases suficientes para afirmar que Francia sea actualmente “el país más inseguro de Europa”, pero sí hay señales que afectan la imagen del destino.

La recomendación oficial australiana vigente aconseja “ejercer un alto grado de precaución” en Francia por el riesgo de terrorismo, mientras que el Reino Unido advierte sobre robos, protestas y frecuentes medidas de fuerza que pueden afectar el transporte y otros servicios públicos. Estados Unidos mantiene a Francia en nivel 2 de su escala de alertas, recomendando mayor cautela por terrorismo y disturbios.

La histórica conflictividad laboral francesa también tiene consecuencias turísticas. Los avisos oficiales para viajeros advierten que las huelgas son frecuentes y que pueden afectar trenes, vuelos, carreteras y servicios públicos.

El cambio climático también entra en la ecuación

El verano de 2026 dejó otro desafío de dimensiones inéditas. Según Météo-France, fue el verano más cálido registrado en el país desde 1900, con una temperatura media de 24 °C, 3,6 grados por encima de lo normal.

Francia acumuló 53 días bajo olas de calor y el 45% del territorio superó al menos una vez los 40 °C. La sequía y los incendios afectaron también regiones turísticas, especialmente en el sudoeste y el Mediterráneo.

El fuego también provocó pérdidas concretas para el turismo. En Gironde, establecimientos hoteleros, campings, restaurantes y atractivos relacionados con el vino sufrieron fuertes caídas de actividad, lo que llevó al gobierno a estudiar medidas fiscales para las empresas afectadas.

Pese a todos estos desafíos, Francia conserva argumentos formidables. París continúa entre las grandes capitales turísticas del planeta; el país cuenta con patrimonio, gastronomía, cultura, montaña, litoral, rutas del vino, una extensa infraestructura ferroviaria y una posición geográfica privilegiada en el corazón del principal mercado turístico mundial.

Además, tres cuartas partes de sus pernoctaciones internacionales proceden de Europa, lo que le otorga una base de demanda próxima y relativamente estable.

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