El caso Spirit enfrenta a trabajadores y Google

Google presentó una oferta ganadora de US$10 millones por una enorme base de datos interna de Spirit Airlines.

La liquidación de Spirit Airlines está generando una discusión que va más allá de aviones, slots aeroportuarios o instalaciones. Entre los activos que quedaron después del cese de operaciones de la compañía estadounidense aparece uno especialmente valioso para la nueva economía de la inteligencia artificial: décadas de información sobre cómo funciona una aerolínea desde adentro.

Google ganó en agosto una subasta judicial con una oferta de US$10 millones para adquirir parte de esa enorme base de datos empresariales de Spirit. La propuesta superó una oferta de US$7,5 millones de Mercor, compañía especializada en inteligencia artificial y datos para entrenamiento de modelos. 

La operación, sin embargo, todavía no está cerrada: necesita la aprobación del tribunal de quiebras estadounidense y una audiencia quedó fijada para el 9 de septiembre después de las objeciones presentadas por trabajadores de la aerolínea.

Google confirmó que pretende utilizar la información para mejorar sus productos y modelos de inteligencia artificial.

De acuerdo con documentos judiciales citados por los medios, el paquete incluye alrededor de 100 millones de correos electrónicos correspondientes a unas 80.000 cuentas, aproximadamente 500 millones de elementos de Microsoft Teams, más de 17 millones de archivos individuales en OneDrive y más de 20 millones almacenados en SharePoint.

A eso se agregan más de un millón de registros de horas trabajadas, millones de registros de nómina, cerca de 150.000 formularios fiscales, contratos laborales, archivos relacionados con litigios y otros documentos generados durante años de funcionamiento de Spirit.

Pero el atractivo para una compañía de inteligencia artificial no se limita a los recursos humanos. La base también contendría modelos de precios, curvas de reservas, información sobre comportamiento de vuelos, compras a bordo, operaciones de aeronaves, ingresos, auditorías y fraude, además de unos 30 millones de líneas de código y otros activos de software.

En otras palabras, el conjunto ofrece algo difícil de obtener: una representación extensa de cómo toma decisiones y opera realmente una empresa compleja.

La principal controversia surge de una diferencia fundamental en el tratamiento de los datos. La operación excluye grandes bases de información de pasajeros y del programa de fidelización de Spirit: según la documentación citada por los medios estadounidenses, quedarían fuera los datos correspondientes a unos 97,5 millones de pasajeros y más de 50 millones de integrantes del programa Free Spirit.

Google sostiene además que no recibirá información personal identificable y que un tercero se encargará de eliminar esos elementos antes de que los datos sean transferidos.

La Association of Flight Attendants-CWA (AFA), que representa a unos 5.500 ex auxiliares de vuelo de Spirit, presentó una objeción ante el tribunal argumentando que el conjunto contiene información laboral extremadamente sensible que nunca fue creada con la expectativa de terminar vendida para desarrollar inteligencia artificial.

Entre los ejemplos planteados por el sindicato aparecen comunicaciones disciplinarias, solicitudes de licencias o adaptaciones laborales, registros de capacitación, conversaciones internas sobre problemas de programación y personal y antecedentes vinculados con pagos. Extrabajadores señalaron además que los archivos corporativos podían contener información médica y personal relacionada con seguros, embarazos, violencia doméstica o negociaciones sindicales.

El centro de la discusión es si quitar nombres, números de identificación y otros datos personales resulta suficiente. El sindicato sostiene que anonimizar no equivale necesariamente a garantizar confidencialidad, particularmente cuando diferentes registros continúan relacionados entre sí. 

Herramientas avanzadas de análisis podrían, argumenta, reconstruir identidades o permitir inferir quién es una determinada persona mediante la combinación de fechas, puestos, ubicaciones, conversaciones y otros elementos.

La AFA pide por eso que toda la información relacionada con los auxiliares de vuelo sea retirada del paquete o, alternativamente, que reciba el mismo nivel de protección previsto para los datos de los consumidores.

El conflicto también deja al descubierto un vacío regulatorio. Especialistas consultados por la prensa especializada señalan que la legislación estadounidense desarrolló protecciones específicas para información de consumidores cuando una compañía atraviesa una quiebra, pero los trabajadores no cuentan con salvaguardas equivalentes a escala federal.

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