¿Qué es la “airport theory” y por qué es riesgosa para el viajero?

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Una tendencia viral en TikTok propone llegar al aeropuerto con el tiempo mínimo indispensable, incluso pocos minutos antes del cierre del embarque.

Llegar tarde al aeropuerto dejó de ser solo un error de cálculo para convertirse, en redes sociales, en una especie de desafío. Bajo el nombre de “airport theory”, una tendencia viral propone poner a prueba cuánto puede demorarse un pasajero entre la entrada de la terminal y la puerta de embarque. 

La idea, difundida sobre todo en TikTok, consiste en reducir al máximo los tiempos de llegada y confiar en que el check-in, los controles de seguridad, la documentación y el traslado interno hasta la puerta se resolverán sin demoras.

Pero, en la práctica, los aeropuertos no funcionan como un escenario controlado. La fila de seguridad puede extenderse, el mostrador de despacho de equipaje puede cerrar antes de lo previsto, el control migratorio puede tener demoras, el transporte hasta la terminal puede complicarse o la puerta de embarque puede quedar lejos. Por eso, lo que en redes aparece como una prueba de audacia puede convertirse en una pérdida concreta para el pasajero.

Según datos difundidos por la empresa de transporte aeroportuario Hoppa, alrededor de uno de cada siete viajeros ya perdió alguna vez un vuelo, y el interés de búsqueda por la “airport theory” creció 125% en los últimos tres meses. La compañía advirtió que la tendencia empuja a algunos pasajeros a llegar incluso 20 minutos antes del despegue, un margen que no contempla los procesos reales que exige un viaje aéreo.

La recomendación general se mantiene lejos de esa lógica. La Transportation Security Administration de Estados Unidos señala que los pasajeros deben prever tiempo suficiente para estacionamiento o traslado, check-in, obtención del pase de abordar y control de seguridad. En comunicaciones recientes para temporadas de alta demanda, la TSA volvió a recomendar llegar al menos dos horas antes para vuelos domésticos y tres horas antes para vuelos internacionales.

La diferencia entre un vuelo doméstico y uno internacional no es menor. En los itinerarios internacionales hay controles adicionales de documentación, migraciones, eventuales verificaciones de visa, despacho de equipaje con más anticipación y, en algunos aeropuertos, distancias internas más largas entre zonas de check-in, seguridad y embarque. Por eso, los márgenes recomendados suelen ampliarse aún más en aeropuertos grandes, en fines de semana, feriados o temporadas de vacaciones.

La “airport theory” parte de una premisa engañosa: que el tiempo de espera en el aeropuerto siempre es tiempo perdido. Para un pasajero frecuente, con equipaje de mano, check-in online y conocimiento preciso de una terminal pequeña, el recorrido puede ser más ágil. Pero esa experiencia no puede generalizarse. Basta una selección aleatoria para revisión adicional, un cambio de puerta, una demora en el acceso vehicular o una fila inesperada para que el margen desaparezca.

El riesgo económico también es relevante. Cuando un pasajero llega después del cierre del embarque, la aerolínea puede registrarlo como “no show”, es decir, como pasajero que no se presentó. En esos casos, la tarifa puede perderse total o parcialmente, según las condiciones del boleto, y el viajero puede tener que comprar un nuevo pasaje. Si además despachó equipaje, la situación se vuelve más compleja porque la compañía debe localizar y gestionar esa valija.

La temporada alta agrega otro factor de presión. A esto se suman episodios puntuales de disrupción, como cierres de pista, demoras meteorológicas o congestión aeroportuaria, que pueden alterar los tiempos previstos incluso para pasajeros organizados.

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