La Argentina atraviesa un momento de visibilidad en el turismo internacional

Seguridad, tipo de cambio favorable, diversidad natural, gastronomía y experiencias auténticas explican el nuevo atractivo del país en el mercado internacional.

La Argentina atraviesa un nuevo momento de visibilidad dentro del turismo internacional. En un escenario regional competitivo y con viajeros cada vez más interesados en experiencias auténticas, el país del Cono Sur vuelve a destacarse por una combinación de factores difíciles de reunir en un mismo destino: diversidad de paisajes, cultura urbana, gastronomía, naturaleza extrema, enoturismo, hospitalidad, seguridad relativa y una relación de precios que, para muchos mercados emisores, sigue resultando favorable.

Los datos acompañan esa percepción. Según el informe “Lo que los turistas dicen sobre Argentina”, elaborado por UBA Económicas y Conicet, entre enero y abril ingresaron al país alrededor de 3,5 millones de visitantes no residentes, un 6,5 % más que en el mismo período de 2025. El estudio analizó además 336.376 publicaciones en inglés del foro Argentina Travel Forum de TripAdvisor para conocer qué valoran, qué critican y qué dudas plantean los viajeros internacionales sobre cinco regiones: Ciudad de Buenos Aires, Cuyo, Litoral, Norte y Patagonia.

La primera conclusión es positiva: en todas las regiones analizadas, los turistas consideran que Argentina “vale la pena visitar”. El indicador asociado a esa valoración supera el 0,86 en cada caso, lo que confirma que la oferta turística general del país mantiene una imagen muy favorable. El atractivo argentino se apoya tanto en destinos consolidados —Buenos Aires, Iguazú, Mendoza, Bariloche, El Calafate, Ushuaia o Salta— como en regiones que todavía conservan una fuerte sensación de descubrimiento.

El cambio en las preferencias globales también favorece al país. Los viajeros internacionales buscan cada vez más naturaleza, gastronomía regional, cultura local, actividades al aire libre, turismo sustentable y destinos con identidad propia. En ese contexto, Argentina cuenta con una ventaja clara: puede combinar en un mismo viaje desiertos de altura, glaciares, viñedos, humedales, ciudades vibrantes, pueblos coloniales, montañas, lagos y una cultura gastronómica reconocible.

El tipo de cambio funciona como otro motor de atracción. De acuerdo con el Travel Report 2026 del Mastercard Economics Institute, Argentina ocupa el segundo lugar a nivel global en sensibilidad del turismo frente a las variaciones cambiarias: una depreciación del 10 % del peso se traduce en un aumento del 9,5 % en la llegada de turistas internacionales. Sin embargo, el desafío es no depender solo de esa ventaja. El país puede resultar atractivo por precio, pero la experiencia integral es la que define si el visitante recomienda, regresa o extiende su estadía.

El informe también muestra que la conversación turística internacional está fuertemente concentrada en la Ciudad de Buenos Aires, que reúne el 73 % de las publicaciones analizadas. La capital sigue siendo la gran puerta de entrada, el destino más visible y la vidriera global del país, apoyada en su oferta cultural, gastronómica, teatral, nocturna y patrimonial. Pero también aparece una advertencia: cuando los viajeros hablan de hospedaje, CABA queda peor posicionada que las regiones del interior en limpieza, amabilidad percibida del personal y exposición al ruido urbano.

En cambio, el Norte y Cuyo aparecen entre las regiones mejor valoradas en distintos aspectos de la experiencia. El Norte registra una menor percepción de precios elevados y buenas referencias sobre el mantenimiento de atractivos, mientras que Cuyo combina alta valoración general con menor percepción de saturación turística. En ambos casos, los viajeros encuentran experiencias auténticas, menos congestionadas y con una relación calidad-precio favorable. Esa tendencia favorece a destinos como Salta, Jujuy, Mendoza y también a propuestas de naturaleza como los Esteros del Iberá, que ganan visibilidad entre quienes buscan experiencias menos masivas.

La Patagonia, por su parte, mantiene su lugar como uno de los grandes imanes del turismo internacional hacia Argentina. Sus glaciares, lagos, montañas, rutas escénicas y destinos de aventura sostienen un posicionamiento muy fuerte. Sin embargo, el estudio muestra una tensión creciente: la región aparece cada vez más asociada a costos elevados, especialmente en transporte. También lidera las conversaciones sobre consejos para ahorrar, señal de que muchos viajeros planifican su visita con preocupación por el presupuesto.

El transporte aparece, de hecho, como uno de los principales puntos de fricción del viaje por Argentina. Las distancias son largas, la conectividad puede ser desigual y los costos internos influyen directamente en la percepción final del visitante. Mientras Norte y Cuyo obtienen mejores referencias en accesibilidad económica y menor saturación, Patagonia concentra más menciones a tarifas elevadas, y CABA y el Litoral aparecen asociadas a mayores niveles de congestión.

El crecimiento del turismo internacional también vuelve a poner en primer plano el rol de los DMC y de las agencias receptivas. La popularidad creciente de Argentina se sostiene sobre fortalezas claras: paisajes, cultura, gastronomía, hospitalidad, diversidad y precios competitivos para muchos visitantes. Pero los informes también marcan desafíos concretos: mejorar la conectividad, cuidar la relación precio-calidad, elevar estándares de hospedaje, profesionalizar el receptivo y distribuir mejor los flujos hacia destinos emergentes.

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