El petróleo retrocede y da un respiro al turismo en medio de la guerra

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La caída del crudo tras señales de distensión en el conflicto redujo parte de la presión sobre aerolíneas y mercados. Aunque persiste la incertidumbre en Medio Oriente, el alivio del martes en los precios energéticos moderó el impacto inmediato sobre la industria turística.

La escalada bélica en Medio Oriente comenzó a trasladarse con fuerza a la industria turística global, aunque en las últimas horas apareció una señal de alivio. Tras haber rozado los USD 120 por barril el lunes, el precio del petróleo retrocedió con fuerza el martes y volvió a ubicarse por debajo de los USD 100, lo que moderó la tensión en los mercados energéticos y financieros.

Los futuros del Brent, referencia internacional del crudo, cayeron hasta USD 92,68 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) descendió a USD 88,58. La baja se produjo luego de declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump que sugirieron que la guerra en Irán podría terminar en el corto plazo, lo que redujo los temores a una interrupción prolongada del suministro global de petróleo.

El lunes, en cambio, el mercado había reaccionado con extrema volatilidad ante el riesgo de que el conflicto afectara al estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial. La amenaza sobre esa ruta llevó al Brent a escalar hasta USD 119,50, su nivel más alto desde mediados de 2022.

Para la industria aérea —y, por extensión, para el turismo internacional— el impacto del petróleo es inmediato. El combustible de aviación (jet fuel) es uno de los costos más sensibles de las aerolíneas y suele representar entre el 20% y el 25% de los gastos operativos. En los días de mayor tensión, el precio del combustible aéreo llegó a subir más que el propio crudo, presionado por la escasez y por las rutas más largas que muchas compañías deben operar para evitar el espacio aéreo de la región.

Ese encarecimiento comenzó a trasladarse a los pasajes. En algunos corredores de larga distancia se registraron aumentos extremos en pocos días y la crisis también golpeó directamente la conectividad aérea. Desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, hasta el 8 de marzo, se cancelaron más de 37.000 vuelos hacia y desde Medio Oriente, según datos de la consultora aeronáutica Cirium citados por Reuters.

El efecto no se limita al Golfo Pérsico. La combinación de petróleo caro, tarifas aéreas más altas y restricciones en el espacio aéreo amenaza con enfriar el crecimiento turístico global en 2026, especialmente en los viajes intercontinentales.

El riesgo es particularmente alto para el Golfo, donde el turismo se convirtió en una industria clave. Según estimaciones de Tourism Economics, la región podría recibir entre 23 y 38 millones menos de visitantes este año, con una pérdida potencial de gasto turístico de entre USD 34.000 y USD 56.000 millones.

En los Emiratos Árabes Unidos, el impacto se sintió con fuerza en Dubái, el mayor hub aéreo internacional del mundo. Los grandes aeropuertos del Golfo quedaron prácticamente paralizados en los primeros días del conflicto y la incertidumbre provocó una fuerte caída de reservas. La consultora AirDNA detectó que las cancelaciones de alquileres turísticos en los Emiratos se duplicaron tras los ataques iniciales.

Incluso destinos alejados del frente de combate empezaron a sentir las consecuencias. En Chipre, que fue alcanzado por misiles iraníes, operadores turísticos reportan cancelaciones y una caída de la demanda. El país es percibido por algunos viajeros como uno de los puntos del Mediterráneo más expuestos por su proximidad a Israel.

Una situación similar se observa en Turquía, donde comenzaron a multiplicarse las cancelaciones en destinos turísticos. Las aerolíneas turcas suspendieron además vuelos a Irán, Irak, Siria, Líbano y Jordania, y detuvieron temporalmente servicios hacia Qatar, Kuwait, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos.

También Egipto, que esperaba un año récord impulsado por la apertura de su nuevo Gran Museo Egipcio, enfrenta una desaceleración de reservas debido a su cercanía geográfica con el conflicto.

Mientras tanto, algunos destinos del Mediterráneo occidental comienzan a posicionarse como alternativas más seguras para los viajeros internacionales. Países como Portugal, Italia y Grecia ya registran un desvío de demanda desde Medio Oriente y parte del Mediterráneo oriental.

Aun así, el panorama sigue marcado por la volatilidad. Si bien la caída del petróleo devolvió algo de calma a los mercados y alivió la presión inmediata sobre aerolíneas y operadores turísticos, la evolución del conflicto seguirá siendo un factor clave para el turismo global durante los próximos meses.

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