La Secretaría de Relaciones Exteriores oficializó el primer sistema de autorización migratoria gestionado íntegramente desde el extranjero, con el objetivo de revertir la caída de visitantes desde Brasil y recuperar el flujo hacia el Caribe Mexicano.
México dio un paso concreto hacia la simplificación migratoria regional. El gobierno mexicano oficializó la puesta en marcha de la visa electrónica para ciudadanos brasileños, una medida gestionada por la Secretaría de Relaciones Exteriores que elimina la necesidad de trámites presenciales y citas consulares —que en algunos casos podían demorarse meses— y reemplaza todo el proceso por una autorización digital que el viajero recibe directamente en su correo electrónico.
El nuevo sistema es el primero de su tipo gestionado íntegramente desde el extranjero por el Servicio Exterior Mexicano, y representa un cambio de paradigma en la política migratoria del país. El trámite es sencillo: el solicitante completa el proceso en línea y obtiene una confirmación digital que debe presentar al momento del embarque.
La autorización permite el ingreso al territorio mexicano exclusivamente por vía aérea, como visitante sin permiso para realizar actividades remuneradas. Los accesos terrestres y marítimos quedan por ahora fuera del esquema, una decisión que busca mantener el control de seguridad fronteriza mientras se fomenta el turismo de placer y negocios.
La medida responde a una necesidad concreta: el mercado brasileño, históricamente uno de los principales emisores de turistas de alto gasto hacia el Caribe Mexicano, había experimentado una retracción significativa en los últimos dos años, en parte por las dificultades burocráticas del sistema de visado anterior. La industria hotelera de Cancún y la Riviera Maya recibió el anuncio con entusiasmo, anticipando una recuperación del flujo desde Brasil que podría traducirse en un incremento del 15% en la llegada de pasajeros internacionales durante el primer semestre de 2026, según las proyecciones oficiales.
Los operadores turísticos brasileños ya comenzaron a reaccionar. Desde São Paulo y Río de Janeiro se están diseñando paquetes que incorporan el trámite de la visa electrónica como valor agregado, y se espera un aumento en las frecuencias de vuelos directos hacia Ciudad de México y Cancún para responder a la demanda reprimida que generó años de trabas consulares.


