Una movilización masiva en San Juan reabre el debate sobre turismo de alto nivel, uso del territorio y presión sobre recursos en la isla.
La oposición a nuevos desarrollos turísticos en Puerto Rico volvió a tomar las calles este fin de semana. Miles de personas se movilizaron en San Juan contra el proyecto Esencia, una propuesta residencial y hotelera prevista en la costa suroeste de la isla, en una zona ambientalmente sensible.
La marcha avanzó desde el área de El Escambrón hasta La Fortaleza, con la participación de colectivos ambientales, organizaciones ciudadanas y residentes de Cabo Rojo. A lo largo del recorrido, las consignas se enfocaron en la defensa del territorio y en cuestionar el uso de espacios naturales para desarrollos de alta gama.
El punto central de la controversia es la ubicación del proyecto. La iniciativa se plantea sobre más de 1.500 cuerdas en un entorno que incluye humedales y ecosistemas de alta biodiversidad, cercano a la Laguna Rincón y al Refugio de Vida Silvestre de Boquerón, áreas consideradas clave por su valor ecológico.
En declaraciones a la Agencia EFE, Beatriz Figueroa, integrante de la Coalición Defiende a Cabo Rojo, explicó que la movilización buscó evidenciar el descontento frente a una intervención que, desde su perspectiva, también incide en el acceso a recursos básicos y en las condiciones de vida de las comunidades. En ese contexto, mencionó las dificultades históricas relacionadas con el suministro de agua en la región.
Durante la jornada, los manifestantes portaron mensajes contra la construcción en zonas protegidas y señalaron la participación de inversionistas extranjeros en este tipo de proyectos. Las críticas también se dirigieron a decisiones gubernamentales que han permitido su avance en terrenos con restricciones por su valor ambiental.
El desarrollo proyectado responde a un modelo de turismo de alto nivel. El plan preliminar incluye cinco hoteles, 83 villas residenciales y cerca de 200 unidades privadas distribuidas en edificios de baja altura, además de dos campos de golf y una escuela.
El diseño contempla habitaciones con terrazas y jardines privados, suites con piscina de inmersión y villas ubicadas entre la playa, laderas y acantilados. A esto se suma una oferta de servicios que abarca restaurantes de alta cocina, club de playa, spa y espacios de bienestar.
La movilización deja en evidencia un debate más amplio en la isla, en el que se cruzan el desarrollo turístico, la protección ambiental y las condiciones de permanencia de las comunidades en sus territorios.


